Muchas bendiciones, quisiera formar parte de las enseñanzas que brindan para matrimonios, y poder ser parte de la iglesia, les agradeceria mucho si me informaran los dias de las reuniones..
Por tanto, habiendo sido justificados por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo, 2 por medio de quien también hemos obtenido entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios. 3 Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; 4 y la paciencia, carácter probado; y el carácter probado, esperanza; 5 y la esperanza no desilusiona, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por medio del Espíritu Santo que nos fue dado.
Fe en Dios
¿Qué debe sobrevenir para que una persona se convierta en un cristiano, un hijo de Dios? Primero, el evangelio le es dado a conocer –el hecho histórico de que Dios envió a su Hijo al mundo a morir por los pecadores y levantarse de entre los muertos triunfante sobre la muerte y el infierno para todos los que creen en él. El Espíritu Santo abre su corazón para que vea en este evangelio que Cristo es digno de confianza y más deseable que todos los tesoros humanos. Y por tanto el corazón confía en Cristo para que todas las promesas de Dios sean para nosotros en él. Cuando esta fe aparece, somos justificados ante Dios. En otras palabras, por esta fe el Espíritu de Dios nos une a cristo de manera que su muerte se vuelve la nuestra, y su vida se vuelve la nuestra. Dios cargó en él nuestras iniquidades, y Dios cargó en nosotros su justicia. Él llevó nuestro pecado, aunque no lo había realizado. Y así, por la fe que nos une a Cristo, podemos estar ante Dios perdonados por todos nuestros pecados y justificados con la justicia que Cristo nos imputa.
Sobre la base de ese gran fundamento que nos hace cristianos, tenemos paz con Dios, según nos dice Pablo en Romanos 5:1- y él nos llama a disfrutar esa paz (los mejores manuscritos de la tradición dicen; “tengamos paz con Dios”)- y dice que ahora estamos firmes en la gracia (verso 2), y dice que nos gloriamos (y debiéramos gloriarnos) en la esperanza de la gloria de Dios. La gloria de Dios y nuestro glorioso disfrute de ella es la meta de la justificación por fe. Es hacia allá que toda la vida cristiana se mueve. La justificación por fe ha sido diseñada para ayudarnos a gloriarnos en la esperanza de la gloria de Dios. Somos reconocidos como justos ante Dios de manera que podamos finalmente estar con Dios, verle y disfrutarle como la Realidad más infinitamente satisfactoria que ha existido y existirá jamás.
Exámenes para Su Fe
Pero antes de aquel día eterno, algo más viene con la vida cristiana, a saber, las tribulaciones. De eso tratan los versos 3-5. ¿Cómo debemos entenderlos y responderlos? La respuesta de Pablo es que tienen un lugar lleno de gracia y propósito en la vida cristiana, y que por tanto debiéramos gloriarnos en ellas.
Ahora, no tomo esta enseñanza a la ligera, ni la digo con facilidad. Hoy, como Dios ha querido, es el Día Internacional de Oración por la Iglesia Perseguida. Una breve mirada al plegable en nuestra carpeta de adoración eliminará toda frivolidad, ligereza y superficialidad en nuestra conversación acerca de las aflicciones. Al final de la primera página dice:
Los cristianos que no son asesinados, a menudo son sometidos a brutales torturas y lavados cerebrales –intentando forzarles a repudiar su fe. En algunas partes del mundo, las mujeres cristianas son brutalmente violadas para quebrantar su lealtad a Cristo, mientras que sus hijos son vendidos a la esclavitud por precios tan bajos como 15.00 $. Otros miles languidecen año tras año en prisiones y duros campos de labor.
Cuando Pablo dice en Romanos 5:3: “Y no sólo esto [es decir, no solo nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios], sino que también nos gloriamos en las tribulaciones” –cuando dice esto, no está hablando como un espectador, sino como un asociado a los sufrimientos. Los sufrimientos de Pablo eran grandes y fuertes. Pero en 2da a los Corintios 12:9 dijo: “[Cristo] me ha dicho: Te basta mi gracia, pues mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, muy gustosamente me gloriaré más bien en mis debilidades, para que el poder de Cristo more en mí”. Note como dice aquí en Romanos 5:3: “nos gloriamos en las tribulaciones”, y en 2da a los Corintios 12:9 que “muy gustosamente me gloriaré” en mis debilidades. Pablo practicaba lo que predicaba.
Y lo que quería decir con “debilidades” en 2da a los Corintios 12:9 nos lo muestra en el verso siguiente: “Por eso me complazco en las debilidades, en insultos, en privaciones, en persecuciones y en angustias por amor a Cristo; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte”. Toda la colección de aflicciones, debilidades, enfermedades, y dificultades está incluida en estas tribulaciones de Romanos 5:3, no solo las persecuciones. Y Pablo dijo que se gloriaba en ellas, en lugar de murmurar y quejarse por ellas.
Así que a medida que vemos el papel de las aflicciones en la vida cristiana, tenga en cuenta que son una prueba para su fe. Pudieran ser tribulaciones por pérdida de la salud, o tribulaciones por relaciones interpersonales que se ha vuelto tensas o quedaron destruidas, o tribulaciones por decepciones y adversidades vocacionales, o tribulaciones por accidentes o desastres naturales, tribulaciones por ataques verbales o físicos, o simplemente los inconvenientes diarios que incluyen desde los embotellamientos del tráfico hasta los problemas de plomería. Cualquier cosa que le haga la vida un poco más difícil y amenace su fe en la bondad, poder, y sabiduría de Dios, es tribulación.
Esto es normal, no anormal. Sería anormal que un cristiano no las tuviera, porque Pablo enseñó a todas las iglesias, según Hechos 14:22 que “Es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios.”
“Nos Gloriamos en las Tribulaciones”
Ahora dice en Romanos 5:3 algo asombroso: “nos gloriamos en las tribulaciones”. Esto es lo que él hace, es lo que nos pide que hagamos. ¿Cómo puede ser? La respuesta según el verso 2 es que estamos firmes en la gracia. Este es el poder omnipotente de Dios para ayudarnos aunque no lo merezcamos. Usted no tiene la clave para vivir este modo de vida maravilloso y sobrenatural que debería apartar a los cristianos del mundo, Dios la tiene. El poder de regocijarnos y gloriarnos en las tribulaciones viene de la gracia omnipotente que recibimos por confiar en las promesas de Dios.
Aquí tenemos una ilustración en 2da a los Corintios 8:1-2. Pablo está hablando acerca de la manera en que los cristianos macedonios se regocijaban en sus tribulaciones aun en gran pobreza. Note la clave: “Ahora, hermanos, deseamos haceros saber la gracia de Dios que ha sido dada en las iglesias de Macedonia; pues en medio de una gran prueba de aflicción, abundó su gozo, y su profunda pobreza sobreabundó en la riqueza de su liberalidad”. ¿Puedes ver la clave?: “la gracia de Dios” les había sido dada. Y esto producía un gozo indomable en medio de una experiencia o prueba de aflicción muy fuerte. Y ese gozo en la aflicción sobreabundó en amor.
¿Cómo nos las arreglamos cuando las cosas nos van mal? ¿Descansamos en la gracia de Dios, experimentamos gozo en Dios y continuamos amando a las personas? ¿O nos olvidamos de la gracia de Dios, sobreabundando en quejas, criticándonos y auto absorbiéndonos en lugar de amar? El poder omnipotente de la gracia es la clave. Estamos firmes en esta gracia, dice Pablo en el verso 2.
Pero la gracia no obra como magia, obra a través de la fe. “conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres” (Juan 8:32) –de las quejas, la frustración paralizante y de un espíritu de crítica. La gracia abre los ojos del corazón a la verdad y le inclina para abrazarla y vivirla.
La Gracia Obra a Través de la Verdad
¿Qué verdad? De esto trata el resto de este texto. Existen cuatro verdades que Pablo quiere que conozcamos y meditemos en ellas. Así es como la gracia nos transformará en personas pacíficas y gozosas que se glorían en sus aflicciones.
1. La tribulación produce paciencia.
Romanos 5:3 dice: “Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo [es decir: porque sabemos] que la tribulación produce paciencia”. Otra palabra para paciencia es constancia. En otras palabras, si algo sucede en su vida que es duro, doloroso, frustrante, decepcionante, y por medio de la gracia su fe se enfoca en Cristo, su poder, suficiencia, comunión, sabiduría y amor, no se entregará a la amargura, el resentimiento, la queja, su fe produce paciencia y constancia. La fe se vuelve más fuerte. ¿Cómo? Del mismo modo en que el acero forjado es más fuerte: cuesta más quebrarlo. La tribulación es como el fuego que forja el acero de la fe. Así que cuando Pablo dice: “la tribulación produce paciencia”, quiere decir que las terribles pruebas tienen el objetivo de hacer que su fe sea inquebrantable.
Esa es la primera verdad que la gracia utiliza para convertirnos en personas gozosas quienes se glorían en las tribulaciones y aman a otros. La segunda verdad es esta:
2. La paciencia produce un carácter probado.
Romanos 5:3-4a: “nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; y la paciencia, [produce un] carácter probado”. El énfasis está en la palabra “probado” (dokinen). La idea es que cuando usted pone un metal en una prueba de fuego y éste sale por el otro lado, con paciencia y constancia, usted puede decir que este es un metal “probado”, auténtico, o genuino. Esa es la idea. Cuando usted atraviesa la tribulación, y su fe es probada, y resiste, recibe una maravillosa sensación de autenticidad. Siente que su fe es real, ha sido probada, ha pasado la prueba con paciencia. Y por tanto, es real, auténtica, probada, genuina.
Esa es la segunda verdad que la gracia de Dios utiliza para convertirnos en personas que se glorían en la tribulación. La tercera le sigue:
3. El carácter probado produce esperanza.
Romanos 5:3-4, “también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; y la paciencia, [produce un] carácter probado; y el carácter probado, [produce] esperanza”. ¿Cómo es eso? ¿Cómo el “carácter probado” produce la esperanza?
¿No es la respuesta que cuando su fe ha sido probada en la aflicción, y ha perseverado, y además ha probado ser genuina, auténtica, usted reconoce que es un cristiano real y no falso, y eso le da esperanza de ser realmente un hijo de Dios y por tanto de que heredará su gloria? En otras palabras, uno de los grandes obstáculos para una esperanza completa y fuerte en la gloria de Dios es el temor de que seamos hipócritas –que nuestra fe no sea real y que solo la hayamos heredamos de nuestros padres y hayamos sido motivados por cosas que no honran a Dios. Uno de los propósitos de la aflicción en nuestras vidas es darnos la victoria sobre esos temores y llenarnos de esperanza y confianza como hijos de Dios.
Así que Dios nos hace pasar por tiempos difíciles para forjar el acero de nuestra fe y mostrarnos que somos reales, auténticos, genuinos, probados, y así nos da esperanza de que realmente heredemos la gloria de Dios y no vendremos a juicio.
Ahora, todavía queda una verdad más que la gracia de Dios utiliza para transformarnos en el tipo de personas que se glorían en las tribulaciones. De hecho, no es solo una verdad, sino una experiencia:
4. La esperanza que ha sido inspirada por un carácter probado, no nos desilusiona, porque Dios nos da la experiencia de su amor en nuestros corazones por el Espíritu Santo.
Romanos 5:5: “la esperanza no desilusiona, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por medio del Espíritu Santo que nos fue dado.”
Ahora, ¿qué tenemos que decir acerca de esto? Bien, deberíamos decir mucho más de lo que el tiempo nos permite en esta mañana. Así que lo que haré es decir algo y luego, la semana siguiente después de Acción de Gracias, continuaré con este verso y añadiré los versos 6-8 a la respuesta.
Dios Quiere que los Cristianos Tengan Seguridad
Pero esta mañana diré solo esto: Si usted es un cristiano, Dios realmente quiere que tenga la seguridad de que va a heredar la gloria de Dios. Cuando muera irá al cielo, no al infierno; y formará parte del reino futuro, y vivirá por siempre en los cielos nuevos y la tierra nueva con un gozo continuo en lugar de aflicción. La verdad en el verso 5 es que Dios nos imparte seguridad a través del Espíritu Santo.
Pablo sabe que tenemos más de un enemigo contra nuestra seguridad. Uno es el temor de que seamos hipócritas. Pudiéramos ser falsos cristianos, no cristianos reales, aunque seamos religiosos y pertenezcamos a la iglesia. Él nos enseña que la aflicción es el gran terreno de prueba de Dios donde se demuestra si nuestra fe es genuina. Y Dios, por su gracia nos lleva a través de las pruebas de manera que nuestra fe será vista como genuina y tendremos esperanza porque no somos hipócritas.
Pero aun tenemos otro enemigo de nuestra seguridad. ¿Qué sucedería si aquello en que creemos es falso? No solo nuestra fe, sino aquello en lo que ponemos nuestra fe. ¿Y si lográramos pasar por medio de las tribulaciones con una fe probada y una fe incrementada, y al final esa esperanza demuestra estar edificada sobre la arena? Creímos que Dios nos amaba, pero descubrimos que no era así, puede que él ni siquiera exista. Este también es un gran obstáculo para nuestra seguridad.
Y la respuesta que Pablo ofrece aquí no es un argumento, sino una experiencia. Hay argumentos, y Pablo está dispuesto a usarlos, pero solo dice: ‘tu esperanza, enraizada en la autenticidad de una fe probada, no te desilusionará. Y lo sabes porque el Espíritu Santo ha venido a tu vida y ha derramado el amor de Dios de manera que lo puedes sentir en tu corazón’. Esto no es esencialmente un argumento, es sobre todo la experiencia personal del amor de Dios inundando el corazón con una sensación inmediata de la realidad de de Dios y su amor.
Usted puede ver cuan grande y maravilloso es esto, y por qué siento la necesidad de permanecer más tiempo en ello. Así que en dos semanas comenzaré a partir de aquí. Mientras tanto, ¿podrían unírseme en oración para que Dios incremente esta experiencia en nuestras vidas? Que él la haga inconfundible. Que haya un gran movimiento del Espíritu en nosotros y entre nosotros para darnos no solo la certeza de que nuestra fe es genuina, sino de que está bien establecida en el amor de Dios por nosotros.
Y, mientras oran, cuando vengan las aflicciones no las tengan como algo extraño, ellas vendrán. Al contrario, regocíjense y gloríense en el amor de Dios que las usa para forjar el acero de su fe y confirmar en sus corazones que realmente son hijos de Dios a través de la fe.
Por David Wilkerson. La diferencia entre ser probado y ser entrenado. Dios no se deleita en las pruebas por las que atraviesan sus hijos. La Biblia dice que Cristo es compasivo hacia nosotros en todas nuestras pruebas, siendo tocado por los sentimientos de nuestras dolencias. En Apocalipsis 2:9 le dice a la iglesia “Sé de tu…”tribulación, y pobreza…” Está diciendo, en esencia, “Sé por lo que estás atravesando. Quizás no lo entiendas, pero sé todo al respecto.”
Es esencial que comprendamos esta verdad, porque el Señor sí prueba a su gente. La Escritura dice, “Nos has probado como se prueba la plata (Salmo 66:10) “Tu fe…será probada con fuego” (1 Pedro 1:7). “El Señor prueba a los justos” (Salmo 11:5).
Ciertamente, todos los que siguen a Jesús van a enfrentar aflicciones. El Salmista escribe, “Muchas son las aflicciones de los justos” (Salmo 34:19). Pablo habla de tener “mucha aflicción y angustia en el corazón…con muchas lágrimas” (2 Corintios 2:4). Y Hebreos describe a santos que son “indigentes, afligidos, atormentados” y sobrellevando una gran batalla de aflicciones.” (Hebreos 11:37, 10:32).
El hecho es que la Biblia habla muchísimo sobre el sufrimiento, tribulaciones y problemas en la vida de los creyentes. De acuerdo al Salmista, “Mi alma está llena de problemas y mi vida se acerca hacia la tumba” (Salmo 88:3). Igualmente, David escribe de soportar “grandes y difíciles problemas” (71:20).
No puedo nombrar a un solo seguidor de Jesús quien no ha soportado todas estas cosas que la Escritura menciona: pruebas, tribulaciones, aflicciones, angustia. Sé que puedo decir con David, “He soportado difíciles y grandes problemas y pruebas.” Y sé que muchos otros leyendo este mensaje pueden decir, “Eso resume mi vida en este momento. Estoy confrontando pruebas y aflicciones angustiosas.”
Por esta razón, cada cristiano tiene que saber y aceptar que Dios tiene un propósito en todos nuestros sufrimientos. Ninguna prueba entra en nuestras vidas sin que él lo permita. Y uno de los propósitos de Dios detrás de nuestras pruebas es el producir en nosotros fe inquebrantable. Pedro escribe “Que la prueba de tu fe, siendo mas preciosa que el oro que perece, aunque sea tratado con fuego, pueda ser encontrando en la alabanza y honor y gloria ante el aparecimiento de Jesucristo” (1 Pedro 1:17). Pedro llama a estas experiencias “prueba(s) de fuego” (4:12).
Pablo testifica de ser afligido con pruebas, sin embargo terminando su carrera habiendo ganado la prueba de la fe. Él escribe, “He peleado la buena batalla, he terminado mi carrera, he mantenido la fe” (2 Timoteo 4:7). Claro, Pablo sabia que todavía tenia mucho por hacer. Había grandes pruebas por delante. Pero podía honestamente decir:
”Quizás no he prendido a Cristo como quería y no he sido perfeccionado, pero cuando se trata de fe y confiando en Dios a través de cada prueba sé que he creído y estoy persuadido. Cuando el enemigo viene como una inundación, sé que el Señor levantara bandera contra él. Y he aprendido todo esto en el horno de la aflicción
Comparto este testimonio con Pablo. Por la gracia de Dios, el Espíritu Santo me ha permitido atravesar un número de pruebas en años recientes, la cosa más difícil siendo el fallecimiento de nuestra nieta de doce años, Tiffany. El Señor me dio fuerza y fe a través de esa odisea dolorosa y salí de ello diciendo, “sé que he creído, y sé que tiene un plan. Dios no permitiría este tipo de dolor sobre mi y mi familia sin un propósito detrás de todo ello. O, Señor, te entrego esto por medio de la fe.”
Piensa en tu propia odisea o prueba. ¿Has tenido duda, temor o ira al soportarlo? ¿Has acusado a Dios de poner mucho sobre ti, de colocarte en tu prueba innecesariamente? ¿Estás al borde de darte por vencido, pensando, “He sido fiel en orar, en leer la Biblia, en ir a la iglesia, pero nada funciona?
O puedes todavía mirar hacia al cielo y decir, “Sé que el Señor es bueno. Y voy a confiar en él a través de esto. No viviré en duda, él me sacará para su gloria.” Si esto te describe, entonces tu fe ha soportado el fuego. Pero si no, tengo que preguntarte: ¿cuántas pruebas más y aflicciones soportarás antes de poder decir, “Mi fe ha prevalecido?”
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Una prueba no siempre es el propósito
de Dios detrás de nuestras pruebas.
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La verdad es que no todas las pruebas son pruebas de fe. A menudo, el Señor esta detrás de algo más cuando estamos en el horno de la aflicción. Ciertamente, mientras más cerca caminas con Cristo y más profundas tus pruebas, mucho más está obrando él en ti para lograr algo más que fe.
Pero no malinterpretes; cuando nuestra fe vacila, pruebas de fe vendrán. Nunca estaremos completamente mas allá de ser probados. Pero aquí está otro de los propósitos de Dios en nuestras pruebas: El Padre está preparando la novia para su Hijo y quiere más de nosotros en nuestras pruebas que mayor fe.
Esta novia va a ser probada severamente y su amor por el novio pasará por el fuego. Su confianza en él será refinada a través de fuegos, inundaciones y aflicciones. Sin embargo, estas pruebas no son cuestión de probar su amor y devoción. Al contrario son para refinar un amor que esta totalmente comprometido. Déjeme explicar.
Esta novia – la elegida amada de Jesús – debe ser consumida por el deseo de estar con el novio. Debe ser apartada de todas distracciones. Debe estar obsesionada por un deseo de estar siempre en su presencia corporal. Pablo se refiere a este deseo cuando escribe de su propio deseo “estar ausentes del cuerpo y presentes al Señor.” (2 Corintios 5:8) “porque para mí el vivir es Cristo y el morir, ganancia.” (Filipenses 1:21).
Esta no es una fijación morbosa con la muerte de parte de Pablo. El apóstol claramente vivió una vida llena y útil. Pero, él dijo, “Algo en mi anhela estar con el Señor, donde Él esta.” Anhelo estar con Él cara a cara.” Para hacer tal aseveración, Pablo tenía que estar completamente apartado de este mundo y sus atracciones.
Ahora mismo, Dios está preparando un nuevo mundo – un cielo nuevo y una nueva tierra – para su gente. Y esta nueva creación será compuesta de una Nueva Jerusalén incluyendo un hogar para la novia de Cristo. Isaías vio este nuevo mundo que Dios esta creando, y el panorama del cual lo debe haber sobrecogido. Dios dijo a través del profeta, “Porque he aquí que yo crearé nuevos cielos y nueva tierra. De lo pasado no habrá memoria ni vendrá al pensamiento. Mas os gozaréis y os alegraréis para siempre en las cosas que yo he creado, porque he aquí que yo traigo a Jerusalén alegría y a su pueblo gozo.” (Isaías 65:17-18).
Dios está haciendo una declaración poderosa aquí a la desposada de Cristo. Está diciendo, en efecto, “en medio de tu prueba actual, fija esta verdad en tu mente: el mundo presente no es tu hogar. Todo lo que ves, pasara – la tierra, la luna, el sol, y las estrellas. Estoy creando un nuevo mundo donde no hay fuegos, inundaciones, diablos, pruebas ni aflicciones.
¿Entiendes este mensaje? Tu prueba va a terminar, y tus problemas pasaran. Por lo tanto fija tus ojos en Cristo y fija tus afectos en pasar la eternidad con Él en el nuevo mundo. De acuerdo a Él, el mundo en que luchamos ahora con todo su dolor y tristeza, no será recordado cuando ese día llegue. ¡Ni siquiera entrara en nuestras mentes! (Ver 65:17).
Amados, esto me dice que la prueba que muchos están soportando no es el ser probado – es entrenamiento. Estamos siendo preparados para un mundo donde no habrá más dolor. Y ese mundo va a ser poblado con cuerpos nuevos. Pablo nos dice que el cuerpo que baja a la tumba no es el mismo que saldrá de la tumba. Vamos a tener un cuerpo nuevo, uno con el ADN del Cristo mismo.
Abraham es un ejemplo de uno que tenía un enfoque en el mundo por venir. La Biblia dice de el: “Por la fe habitó como extranjero en la tierra… porque esperaba la ciudad que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios.” (Hebreos 11:9-10).
Abraham pasó una gran prueba de fe cuando en obediencia a Dios, ofreció a su hijo, Isaac en sacrificio. Sin embargo, aún más que su fe probada, Abraham fue apartado de esta tierra – un hecho probado cuando ofreció a su hijo. Él tuvo fe en que había un propósito mayor del que él podía ver. Aquí estaba un hombre verdaderamente en el mundo pero no era parte del mismo, viendo su ciudadanía en otro mundo.
Ahora considera lo que Hebreos dice de Cristo “(Él)… padeció fuera de la puerta.” (13:12). Jesús sufrió como un extranjero siempre en las afueras de la religión formal, en las afueras de la sociedad aceptada. Sin embargo, Cristo también estaba “afuera” en el sentido de no tener lugar aquí en la tierra, tan siquiera para reposar su cabeza. En todo lo que Jesús hizo, siempre miró hacia el cielo.
Como el Salvador y nuestro antepasado Abraham, “Aquí no tenemos ciudad permanente, sino que buscamos la por venir.” (13:14). Vivimos y trabajamos en esta tierra, pero somos extranjeros aquí; nuestra verdadera patria es la Nueva Jerusalén. Por lo tanto, Hebreos urge, “Salgamos, pues, a él, fuera del campamento, llevando su oprobio” (13:13). Hasta que también estemos en las “afueras” del campamento, fuera de la lujuria y el materialismo de este mundo – no estaremos donde nuestro Novio está.
Vivo en un hogar agradable y manejo un carro bueno. Pero continuamente estoy en guardia contra que las cosas materiales tomen riendas de mi corazón. El hecho es que puedes tener una fe poderosa y todavía no anhelar a Cristo. “… y si tuviera toda la fe, de tal manera que trasladara los montes, y no tengo amor, nada soy. (1 Corintios 13:2).
Tristemente, cuando miro alrededor, veo multitudes de cristianos creyentes que tienen fe vencedora, pero no tienen el anhelo de estar con Cristo. En vez, han fijado sus ojos en las cosas de este mundo y en como obtenerlas. Yo encuentro que esas personas no quieren escuchar sobre fijarse en el cielo o ser apartado de este mundo. Para ellos, tal mensaje significa una interrupción de la “buena vida” que ellos disfrutan aquí.
Gracias a Dios, que Él tiene una manera maravillosa de empujarnos fuera de la puerta. Él nos dice, en esencia, “si te voy a entregar a mi Hijo en matrimonio, no puede haber otra atracción en tu vida. Quiero estar seguro que no estás lujuriosamente deseando algo o alguien que no sea Cristo. Tu sueño más excitante, lo que tire más profundo en tu corazón, tiene que ser un deseo de estar con Cristo.
Amados, esto explica muchas de las pruebas profundas de los santos justos que caminan en la fe. Piensa en ello: ¿Cómo sacó Dios a los hijos de Israel de Egipto? Tuvo que ponerlos en el horno del sufrimiento, para llevarlos al punto donde lloraron: “¡Basta de esto! Ya no quiero estar aquí.” Entonces cuando llego la hora en que Dios dijera, “Váyanse,” estaban preparados para desarraigarse y mudarse a la Tierra Prometida.
Dios nos ayude a separarnos del espíritu materialista de estos tiempos y a transferir todo nuestro afecto a la Nueva Jerusalén.
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Isaías profetizo que el mundo que Dios estaba creando
es un lugar donde sus habitantes se regocijan.
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“Mas os gozaréis y os alegraréis para siempre en las cosas que yo he creado, porque he aquí que yo traigo a Jerusalén alegría y a su pueblo gozo.” (Isaías 65:18). La palabra Hebrea para “crear” en este verso significa “traer a la existencia.” ¿Ves lo que Isaías esta diciendo? Dios esta creando no solo un nuevo mundo, sino que también una gente especial. Esta trayendo a la existencia una novia que no solo ha sido apartada de este mundo, pero quien también ha aprendido a salir de las pruebas a través de la alabanza.
El hecho es que nuestros sufrimientos presentes componen una escuela de alabanza. Y todas las maneras que estamos aprendiendo a alabar a Jesús, especialmente en nuestras pruebas, son entrenamiento para ese día glorioso. ¿Qué quiere decir esto para los cristianos que viven con agitación y preocupación constante? ¿Cómo pueden los que viven como si Dios estuviese muerto repentinamente saber como pueden alabar a través de una prueba?
Es muy importante como reaccionamos en nuestra prueba presente. Cuando Israel estuvo en su hora de gran sufrimiento, perdieron la esperanza. Decidieron que no podían aguantar más, así que simplemente se sentaron en el polvo. Aquí estaba el pueblo de Dios, con promesas sólidas como roca, sin embargo se sentaron allí con una cadena alrededor de sus cuellos.
Igualmente hoy, algunos cristianos se dan por vencidos hasta ese punto. Ellos no abandonan su fe, pero dejan de perseguir a Jesús con todo su corazón, pensando, “No puedo vivir bajo esta clase de intensidad. Parece que mientras más me acerco a Cristo, más sufro.” Se preguntan como Pablo podía decir: “Yo me regocijo en mis sufrimientos.” (Colosenses 1:23-24).
Aquí es exactamente como Pablo podía hacer tal aseveración: el había sido llevado al cielo y vio la gloria que nos aguarda. Debido a lo que vio, Pablo pudo abrazar sus pruebas y aflicciones en esta vida, aprendiendo a alabar a Dios a través de cada odisea. Estaba determinado a aprender tener un corazón contento sin importar su situación, y empezó a practicar alabanza en preparación para el mundo por venir.
“… si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados. Tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse,” (Ro. 8:17:18). A la luz de la gloria que le espera, ¿cuál es su prueba en comparación?
Igualmente, él quiere que tornemos los ojos del sufrimiento presente y los fijemos en lo que vendrá, y eso cambiará todo. Un minuto en nuestra nueva habitación, dice Pablo, no recordaremos lo que vino antes. Su punto es comenzar a alabar ahora, regocijándonos por el gozo que nos espera. “Así que, ofrezcamos siempre a Dios, por medio de él, [Jesús] sacrificio de alabanza, es decir, fruto de labios que confiesan su nombre. (Hebreos 13:15).
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Dios ha escogido a aquellos “refinados…no con plata;
te he escogido en horno de aflicción.” (Isaías 48:10).
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La gente a quien Isaías ofreció su visión de un nuevo mundo acababa de soportar la furia de un enemigo rabioso. Ahora estaban tambaleándose de su tribulación, atados por el temor y el cansancio. Pensaban que Dios los había abandonado y tenían miedo de lo que el futuro les deparaba. Así que ¿qué palabra les envió Dios? Es la misma palabra que le da hoy a su pueblo.
“¡Despiértense! No están deshechos como piensan. El Señor, su fortaleza, esta todavía con ustedes. Así que levántense del polvo del desaliento, y siéntense en el lugar celestial que les he prometido. No han perdido su justicia o rectitud, así que vístanse con sus togas. Sacúdanse, háblense a si mismos, dense un sermón. Y díganle a la carne y al diablo, “Soy más que un vencedor a través de quien me salvó.” (Isaías 52:1-3 parafraseado)
Considera el ejemplo poderoso de los tres jóvenes hebreos a quienes el Rey Nabucodonosor arrojó en el horno de fuego. Estos hombres no estaban siendo probados por su fe; el hecho es, que su fe los puso allí. El Señor claramente estaba detrás de otra cosa. Piensa en ello: los babilonios paganos no estaban influenciados por sus oraciones o sus predicas. No estaban impresionados por su sabiduría y conocimiento ni por sus vidas santas. No, el impacto sobre Babilonia vino cuando la gente miro dentro del horno y vieron a tres hombres regocijando, alabando a Dios en su hora más difícil.
Jesús apareció en ese horno, y creo que sus primeras palabras a los jóvenes hebreos fueron “Hermanos, levántense ahora, pues sus ataduras son aflojadas. Dejen que este gobierno pagano y su gente atea vean su regocijo y alabanza a Dios en su hora de aflicción.
Los hombres hicieron eso mismo y la Escritura dice que Nabucodonosor estaba asombrado ante esa vista. Se levanto apresuradamente, clamando, “¿Qué está pasando aquí? ¡Arrojamos tres hombres en este horno, pero ahora hay cuatro y todas las ataduras no están! Miren, están cantando y alabando a ese cuarto hombre.”
Ese es el impacto que nuestras alabanzas traen durante nuestras pruebas. Así que ¿cómo has estado reaccionado en tu hora de aflicción? ¿Estás tomando de la copa temblorosa, sintiéndote débil, sin poder para resistir al enemigo? Es hora de sacudir las vendas pesadas y levantar manos santas en alabanza a tu Redentor. Estás libre, no importa tu prueba, así que alégrate y regocíjate, sabiendo que el cuarto hombre esta en el horno contigo. Cristo se revelará en tu prueba, y el fuego quemará todas esas cuerdas que te atan.
¡Seguramente no estas siendo probado sino entrenado!
Cambio de Hábito
Una mala costumbre es usualmente conectada con creencias y actitudes erróneas. No debemos querer cambiar nuestras costumbres solamente porque son vergonzosas, caras, insalubres, o porque nos hacen sentir culpables – sino debemos desear el más grande propósito de Dios para que estemos satisfechos. Hasta que tratemos con las creencias erróneas que debilitan nuestra resistencia a la mala costumbre, solamente tendremos éxito limitado en superarlo.
El cristiano debe ver que las malas costumbres son últimamente problemas espirituales. No debemos dudar a llamarles pecados. Y debemos hacer que los medios de la santificación descrita en las Escrituras (especialmente en la Palabra de Dios y la oración) sean esenciales para superar malas costumbres.
Somos responsables por nuestro propio pecado – incluyendo aquellos pecados que tan fácilmente nos acosan. El hecho que hacemos algo malo habitualmente no nos excusa de nuestra responsabilidad. Al contrario, podría empeorar el pecado. Entonces debemos tomar responsabilidad personal por nuestros propios hábitos y no evitar de llamarlos pecado.
Hábitos pecaminosos no son problemas insuperables para el cristiano. Después de todo, el Espíritu Santo mora en nosotros y está obrando a conformarnos más a la imagen de Cristo. ¿Y si Él es con nosotros, quién contra nosotros? (Romanos 8:31) Además, Gálatas 5:16 dice que si andamos “en el Espíritu,… no satisfagáis el deseo de la carne”. Y 1 Corintios 10:13 es una promesa que Dios no nos permitirá ser tentados más de nuestra habilidad. Si usamos los recursos que Dios nos ha provisto por medio de Su Espíritu y Su Palabra, podremos atacar cualquier hábito sabiendo que podemos ser victoriosos.
Permítame darle algunas sugerencias prácticas para superar las malas costumbres, los malos hábitos. Espero que le ayuden.
Primeramente, acuérdese que el pecado comienza en la mente. Santiago 1:14-15 compara a una persona cayendo en pecado a un pez o animal que es capturado con cebo. Ve el cebo, lo desea, y es atrapado en el proceso de arrebatarlo. Asimismo, son los pecados que nos atrapan en la mente.
La persona que roba primero piensa en lo que él quiere. Después piensa en un plan para poder tenerlo. Luego que haya conspirado en su mente, se lo lleva. Hubiera podido parar el pecado en su mente antes que se convirtiera en una acción completa. Es por eso que la Escritura nos manda que renovemos nuestra mentes (Romanos 12:2), a pensar en cosas buenas (Filipenses 4:8), y a meditar en la Palabra (Salmo 1:2).
Derrotar un hábito también requiere un cambio de vida. No debemos hacer provisión para nuestra carne (Romanos 13:14). La persona que quiere dejar de fumar debe tirar todos sus cigarrillos y no comprarlos; la persona luchando con pecado sexual debe deshacerse de todo material sugestivo que posee. Evite la compañía de aquellos que tienen el mismo problema (1 Corintios 15:33), y evite los lugares y circunstancias que le tentarían.
Por último, no trate de batallar con el hábito solo. Desarrolle relaciones con cristianos más maduros quienes le animen y le apoyen (Gálatas 6:2). Pase tiempo en oración con ellos. Pídales que le estén preguntando cómo está regularmente, y sea honesto cuando falle (Santiago 5:16).
El cambio bíblico no es solamente dar vuelta del camino pecaminoso; es mirar hacia la justicia. La persona que miente debe hablar la verdad (Efesios 4:25). El que roba debe dejar de robar, debe trabajar y dar a otros (versículo 28); y el que habla palabras que no edifican, debe decir palabras que animan a otros (v. 29). No solo deje de pecar – empiece a hacer lo que es correcto. Las buenas costumbres que construirá reemplazarán las costumbres pecaminosas.
¿Qué significa “permanecer” en Cristo?
Jesús dio el significado de la frase “permanecer en Cristo” cuando se comparó a una vid y a los creyentes como sus sarmientos: “Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí” (Juan 15:4). Ese retrato nos ilustra la unión vital que existe entre cristianos y Jesucristo.
La palabra “permaneced” básicamente quiere decir “quedarse”. Cada cristiano está inseparablemente enlazado a Cristo en todas las áreas de su vida. Nosotros dependemos de Él por la gracia y el poder para obedecer. Nos fijamos obedientemente en Su Palabra para instruirnos en cómo vivir. Le ofrecemos nuestra profunda adoración y alabanza, y nos sometemos a Su autoridad sobre nuestras vidas. Los cristianos conocen a Jesucristo como la fuente y sustentador de sus vidas.
Permanecer en Cristo es evidencia de una salvación genuina. El apóstol Juan se refirió a esto cuando hablaba de profesantes quienes “Salieron de nosotros, pero no eran de nosotros; porque si hubiesen sido de nosotros, habrían permanecido con nosotros; pero salieron para que se manifestase que no todos son de nosotros” (1 Juan 2:19). Personas con fe genuina se quedarán—no se retirarán; no negarán a Cristo, ni abandonarán Su verdad. Jesús reiteró la importancia de permanecer como símbolo de fe verdadera cuando dijo, “Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos” (Juan 8:31).
Si hay una puerta, hay una pregunta: ¿qué hay del otro lado? Y por supuesto, también están nuestras ganas de darnos una vuelta para ver qué se esconde al cruzar el umbral.
Que construir un mundo no es fácil, eso lo saben bastante bien los creadores de fantasías. Desde la Tierra Media de J. R. R. Tolkien hasta la más tecnológica saga de la Guerra de la Galaxias, los inventores de universos han enfrentado un gran problema: ¿Cómo vincular sus mundos imaginarios con la realidad? Algunos han optado por darles autonomía, pero otros intentaron establecer una puerta de comunicación.
Lewis Carroll eligió una forma radical: la protagonista de Alicia en al País de las Maravillas ingresa a un reino absurdo persiguiendo un conejo blanco que nada tendría de sorprendente de no ser porque está mirando un reloj que ha sacado del bolsillo de su chaleco. En A Través del espejo, el segundo libro de la serie, el portal es mucho más enigmático: un espejo que refleja otra realidad, ¿se animará Alicia a atravesarlo?
Jonathan Swift optó por la tragedia: Lemuel Gulliver visita distintos países imaginarios de manera involuntaria al sufrir naufragios y extravíos en altamar. Así, conoce un reino poblado por seres diminutos, otro por gigantes, una isla voladora repleta de sabios locos y por último, el país de los houyhnhnms, caballos parlantes de extrema inteligencia.
Quizás el más prolífico creador de puertas a la fantasía sea C. S. Lewis, quien en sus Crónicas de Narnia explora medios tan disímiles como creativos para acceder a su país de animales parlantes y seres míticos: ponerse un anillo mágico, tirarse a un pozo de agua, mirar fijamente un cuadro, esperar un tren en una estación típicamente inglesa y claro, cometer la imprudencia de encerrarse en un ropero mágico.
Tal vez el más creativo de todos haya sido el escritor alemán Michael Ende, quien optó por convertir un libro en la vía de acceso a Fantasía, un mundo en pleno apocalipsis. Así es como el acomplejado y solitario Bastián cree ser un simple lector, cuando en realidad terminará convirtiéndose en el protagonista de La historia interminable.
Siete libros le permitieron a J. K. Rowling cartografiar un mundo maravilloso que convive secretamente con nuestra realidad en la saga protagonizada por el mago adolescente Harry Potter. Si no vimos nunca una bruja, es porque se esconden muy bien: el Ministerio de la Magia aplica severas multas para quienes hagan mal uso de sus poderes y muestren a los muggles –personas como usted y yo– que existen los verdaderos magos.
Originales y creativos, los grandes maestros de la fantasía supieron sortear con singular pericia el camino que conduce desde nuestra realidad hasta sus universos de ficción. Sin embargo, ninguno imaginó que el portal hacia un mundo distinto podía ser una persona. Jesús se definió a sí mismo como una puerta, un umbral que permite el acceso a otra realidad, pero también una protección contra los peligros de la vida. Uno se pregunta si los arquitectos de lo maravilloso no estaban intentando imitar en sus historias ese acto redentor que selló Dios de una vez y para siempre con el sacrificio de su Hijo para mostrarnos que hay un mundo de plenitud escondido detrás de cada ser humano.
Nota: Artículo publicado originalmente por El Remanente – Argentina
Ezequiel Dellutri – Es profesor de Literatura y autor de los libros “Guía Narniana, para viajeros involuntarios”, “Guía Hi-tech para viajeros de las nuevas tecnologías” y “Sobre la convergencia”. Es uno de los integrantes del equipo de Tierra Firme.
Muchas bendiciones, quisiera formar parte de las enseñanzas que brindan para matrimonios, y poder ser parte de la iglesia, les agradeceria mucho si me informaran los dias de las reuniones..
Dios los bendiga
Nos Gloriamos en Nuestras Tribulaciones
Romanos 5:1-5
Por tanto, habiendo sido justificados por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo, 2 por medio de quien también hemos obtenido entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios. 3 Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; 4 y la paciencia, carácter probado; y el carácter probado, esperanza; 5 y la esperanza no desilusiona, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por medio del Espíritu Santo que nos fue dado.
Fe en Dios
¿Qué debe sobrevenir para que una persona se convierta en un cristiano, un hijo de Dios? Primero, el evangelio le es dado a conocer –el hecho histórico de que Dios envió a su Hijo al mundo a morir por los pecadores y levantarse de entre los muertos triunfante sobre la muerte y el infierno para todos los que creen en él. El Espíritu Santo abre su corazón para que vea en este evangelio que Cristo es digno de confianza y más deseable que todos los tesoros humanos. Y por tanto el corazón confía en Cristo para que todas las promesas de Dios sean para nosotros en él. Cuando esta fe aparece, somos justificados ante Dios. En otras palabras, por esta fe el Espíritu de Dios nos une a cristo de manera que su muerte se vuelve la nuestra, y su vida se vuelve la nuestra. Dios cargó en él nuestras iniquidades, y Dios cargó en nosotros su justicia. Él llevó nuestro pecado, aunque no lo había realizado. Y así, por la fe que nos une a Cristo, podemos estar ante Dios perdonados por todos nuestros pecados y justificados con la justicia que Cristo nos imputa.
Sobre la base de ese gran fundamento que nos hace cristianos, tenemos paz con Dios, según nos dice Pablo en Romanos 5:1- y él nos llama a disfrutar esa paz (los mejores manuscritos de la tradición dicen; “tengamos paz con Dios”)- y dice que ahora estamos firmes en la gracia (verso 2), y dice que nos gloriamos (y debiéramos gloriarnos) en la esperanza de la gloria de Dios. La gloria de Dios y nuestro glorioso disfrute de ella es la meta de la justificación por fe. Es hacia allá que toda la vida cristiana se mueve. La justificación por fe ha sido diseñada para ayudarnos a gloriarnos en la esperanza de la gloria de Dios. Somos reconocidos como justos ante Dios de manera que podamos finalmente estar con Dios, verle y disfrutarle como la Realidad más infinitamente satisfactoria que ha existido y existirá jamás.
Exámenes para Su Fe
Pero antes de aquel día eterno, algo más viene con la vida cristiana, a saber, las tribulaciones. De eso tratan los versos 3-5. ¿Cómo debemos entenderlos y responderlos? La respuesta de Pablo es que tienen un lugar lleno de gracia y propósito en la vida cristiana, y que por tanto debiéramos gloriarnos en ellas.
Ahora, no tomo esta enseñanza a la ligera, ni la digo con facilidad. Hoy, como Dios ha querido, es el Día Internacional de Oración por la Iglesia Perseguida. Una breve mirada al plegable en nuestra carpeta de adoración eliminará toda frivolidad, ligereza y superficialidad en nuestra conversación acerca de las aflicciones. Al final de la primera página dice:
Los cristianos que no son asesinados, a menudo son sometidos a brutales torturas y lavados cerebrales –intentando forzarles a repudiar su fe. En algunas partes del mundo, las mujeres cristianas son brutalmente violadas para quebrantar su lealtad a Cristo, mientras que sus hijos son vendidos a la esclavitud por precios tan bajos como 15.00 $. Otros miles languidecen año tras año en prisiones y duros campos de labor.
Cuando Pablo dice en Romanos 5:3: “Y no sólo esto [es decir, no solo nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios], sino que también nos gloriamos en las tribulaciones” –cuando dice esto, no está hablando como un espectador, sino como un asociado a los sufrimientos. Los sufrimientos de Pablo eran grandes y fuertes. Pero en 2da a los Corintios 12:9 dijo: “[Cristo] me ha dicho: Te basta mi gracia, pues mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, muy gustosamente me gloriaré más bien en mis debilidades, para que el poder de Cristo more en mí”. Note como dice aquí en Romanos 5:3: “nos gloriamos en las tribulaciones”, y en 2da a los Corintios 12:9 que “muy gustosamente me gloriaré” en mis debilidades. Pablo practicaba lo que predicaba.
Y lo que quería decir con “debilidades” en 2da a los Corintios 12:9 nos lo muestra en el verso siguiente: “Por eso me complazco en las debilidades, en insultos, en privaciones, en persecuciones y en angustias por amor a Cristo; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte”. Toda la colección de aflicciones, debilidades, enfermedades, y dificultades está incluida en estas tribulaciones de Romanos 5:3, no solo las persecuciones. Y Pablo dijo que se gloriaba en ellas, en lugar de murmurar y quejarse por ellas.
Así que a medida que vemos el papel de las aflicciones en la vida cristiana, tenga en cuenta que son una prueba para su fe. Pudieran ser tribulaciones por pérdida de la salud, o tribulaciones por relaciones interpersonales que se ha vuelto tensas o quedaron destruidas, o tribulaciones por decepciones y adversidades vocacionales, o tribulaciones por accidentes o desastres naturales, tribulaciones por ataques verbales o físicos, o simplemente los inconvenientes diarios que incluyen desde los embotellamientos del tráfico hasta los problemas de plomería. Cualquier cosa que le haga la vida un poco más difícil y amenace su fe en la bondad, poder, y sabiduría de Dios, es tribulación.
Esto es normal, no anormal. Sería anormal que un cristiano no las tuviera, porque Pablo enseñó a todas las iglesias, según Hechos 14:22 que “Es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios.”
“Nos Gloriamos en las Tribulaciones”
Ahora dice en Romanos 5:3 algo asombroso: “nos gloriamos en las tribulaciones”. Esto es lo que él hace, es lo que nos pide que hagamos. ¿Cómo puede ser? La respuesta según el verso 2 es que estamos firmes en la gracia. Este es el poder omnipotente de Dios para ayudarnos aunque no lo merezcamos. Usted no tiene la clave para vivir este modo de vida maravilloso y sobrenatural que debería apartar a los cristianos del mundo, Dios la tiene. El poder de regocijarnos y gloriarnos en las tribulaciones viene de la gracia omnipotente que recibimos por confiar en las promesas de Dios.
Aquí tenemos una ilustración en 2da a los Corintios 8:1-2. Pablo está hablando acerca de la manera en que los cristianos macedonios se regocijaban en sus tribulaciones aun en gran pobreza. Note la clave: “Ahora, hermanos, deseamos haceros saber la gracia de Dios que ha sido dada en las iglesias de Macedonia; pues en medio de una gran prueba de aflicción, abundó su gozo, y su profunda pobreza sobreabundó en la riqueza de su liberalidad”. ¿Puedes ver la clave?: “la gracia de Dios” les había sido dada. Y esto producía un gozo indomable en medio de una experiencia o prueba de aflicción muy fuerte. Y ese gozo en la aflicción sobreabundó en amor.
¿Cómo nos las arreglamos cuando las cosas nos van mal? ¿Descansamos en la gracia de Dios, experimentamos gozo en Dios y continuamos amando a las personas? ¿O nos olvidamos de la gracia de Dios, sobreabundando en quejas, criticándonos y auto absorbiéndonos en lugar de amar? El poder omnipotente de la gracia es la clave. Estamos firmes en esta gracia, dice Pablo en el verso 2.
Pero la gracia no obra como magia, obra a través de la fe. “conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres” (Juan 8:32) –de las quejas, la frustración paralizante y de un espíritu de crítica. La gracia abre los ojos del corazón a la verdad y le inclina para abrazarla y vivirla.
La Gracia Obra a Través de la Verdad
¿Qué verdad? De esto trata el resto de este texto. Existen cuatro verdades que Pablo quiere que conozcamos y meditemos en ellas. Así es como la gracia nos transformará en personas pacíficas y gozosas que se glorían en sus aflicciones.
1. La tribulación produce paciencia.
Romanos 5:3 dice: “Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo [es decir: porque sabemos] que la tribulación produce paciencia”. Otra palabra para paciencia es constancia. En otras palabras, si algo sucede en su vida que es duro, doloroso, frustrante, decepcionante, y por medio de la gracia su fe se enfoca en Cristo, su poder, suficiencia, comunión, sabiduría y amor, no se entregará a la amargura, el resentimiento, la queja, su fe produce paciencia y constancia. La fe se vuelve más fuerte. ¿Cómo? Del mismo modo en que el acero forjado es más fuerte: cuesta más quebrarlo. La tribulación es como el fuego que forja el acero de la fe. Así que cuando Pablo dice: “la tribulación produce paciencia”, quiere decir que las terribles pruebas tienen el objetivo de hacer que su fe sea inquebrantable.
Esa es la primera verdad que la gracia utiliza para convertirnos en personas gozosas quienes se glorían en las tribulaciones y aman a otros. La segunda verdad es esta:
2. La paciencia produce un carácter probado.
Romanos 5:3-4a: “nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; y la paciencia, [produce un] carácter probado”. El énfasis está en la palabra “probado” (dokinen). La idea es que cuando usted pone un metal en una prueba de fuego y éste sale por el otro lado, con paciencia y constancia, usted puede decir que este es un metal “probado”, auténtico, o genuino. Esa es la idea. Cuando usted atraviesa la tribulación, y su fe es probada, y resiste, recibe una maravillosa sensación de autenticidad. Siente que su fe es real, ha sido probada, ha pasado la prueba con paciencia. Y por tanto, es real, auténtica, probada, genuina.
Esa es la segunda verdad que la gracia de Dios utiliza para convertirnos en personas que se glorían en la tribulación. La tercera le sigue:
3. El carácter probado produce esperanza.
Romanos 5:3-4, “también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; y la paciencia, [produce un] carácter probado; y el carácter probado, [produce] esperanza”. ¿Cómo es eso? ¿Cómo el “carácter probado” produce la esperanza?
¿No es la respuesta que cuando su fe ha sido probada en la aflicción, y ha perseverado, y además ha probado ser genuina, auténtica, usted reconoce que es un cristiano real y no falso, y eso le da esperanza de ser realmente un hijo de Dios y por tanto de que heredará su gloria? En otras palabras, uno de los grandes obstáculos para una esperanza completa y fuerte en la gloria de Dios es el temor de que seamos hipócritas –que nuestra fe no sea real y que solo la hayamos heredamos de nuestros padres y hayamos sido motivados por cosas que no honran a Dios. Uno de los propósitos de la aflicción en nuestras vidas es darnos la victoria sobre esos temores y llenarnos de esperanza y confianza como hijos de Dios.
Así que Dios nos hace pasar por tiempos difíciles para forjar el acero de nuestra fe y mostrarnos que somos reales, auténticos, genuinos, probados, y así nos da esperanza de que realmente heredemos la gloria de Dios y no vendremos a juicio.
Ahora, todavía queda una verdad más que la gracia de Dios utiliza para transformarnos en el tipo de personas que se glorían en las tribulaciones. De hecho, no es solo una verdad, sino una experiencia:
4. La esperanza que ha sido inspirada por un carácter probado, no nos desilusiona, porque Dios nos da la experiencia de su amor en nuestros corazones por el Espíritu Santo.
Romanos 5:5: “la esperanza no desilusiona, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por medio del Espíritu Santo que nos fue dado.”
Ahora, ¿qué tenemos que decir acerca de esto? Bien, deberíamos decir mucho más de lo que el tiempo nos permite en esta mañana. Así que lo que haré es decir algo y luego, la semana siguiente después de Acción de Gracias, continuaré con este verso y añadiré los versos 6-8 a la respuesta.
Dios Quiere que los Cristianos Tengan Seguridad
Pero esta mañana diré solo esto: Si usted es un cristiano, Dios realmente quiere que tenga la seguridad de que va a heredar la gloria de Dios. Cuando muera irá al cielo, no al infierno; y formará parte del reino futuro, y vivirá por siempre en los cielos nuevos y la tierra nueva con un gozo continuo en lugar de aflicción. La verdad en el verso 5 es que Dios nos imparte seguridad a través del Espíritu Santo.
Pablo sabe que tenemos más de un enemigo contra nuestra seguridad. Uno es el temor de que seamos hipócritas. Pudiéramos ser falsos cristianos, no cristianos reales, aunque seamos religiosos y pertenezcamos a la iglesia. Él nos enseña que la aflicción es el gran terreno de prueba de Dios donde se demuestra si nuestra fe es genuina. Y Dios, por su gracia nos lleva a través de las pruebas de manera que nuestra fe será vista como genuina y tendremos esperanza porque no somos hipócritas.
Pero aun tenemos otro enemigo de nuestra seguridad. ¿Qué sucedería si aquello en que creemos es falso? No solo nuestra fe, sino aquello en lo que ponemos nuestra fe. ¿Y si lográramos pasar por medio de las tribulaciones con una fe probada y una fe incrementada, y al final esa esperanza demuestra estar edificada sobre la arena? Creímos que Dios nos amaba, pero descubrimos que no era así, puede que él ni siquiera exista. Este también es un gran obstáculo para nuestra seguridad.
Y la respuesta que Pablo ofrece aquí no es un argumento, sino una experiencia. Hay argumentos, y Pablo está dispuesto a usarlos, pero solo dice: ‘tu esperanza, enraizada en la autenticidad de una fe probada, no te desilusionará. Y lo sabes porque el Espíritu Santo ha venido a tu vida y ha derramado el amor de Dios de manera que lo puedes sentir en tu corazón’. Esto no es esencialmente un argumento, es sobre todo la experiencia personal del amor de Dios inundando el corazón con una sensación inmediata de la realidad de de Dios y su amor.
Usted puede ver cuan grande y maravilloso es esto, y por qué siento la necesidad de permanecer más tiempo en ello. Así que en dos semanas comenzaré a partir de aquí. Mientras tanto, ¿podrían unírseme en oración para que Dios incremente esta experiencia en nuestras vidas? Que él la haga inconfundible. Que haya un gran movimiento del Espíritu en nosotros y entre nosotros para darnos no solo la certeza de que nuestra fe es genuina, sino de que está bien establecida en el amor de Dios por nosotros.
Y, mientras oran, cuando vengan las aflicciones no las tengan como algo extraño, ellas vendrán. Al contrario, regocíjense y gloríense en el amor de Dios que las usa para forjar el acero de su fe y confirmar en sus corazones que realmente son hijos de Dios a través de la fe.
Por David Wilkerson. La diferencia entre ser probado y ser entrenado. Dios no se deleita en las pruebas por las que atraviesan sus hijos. La Biblia dice que Cristo es compasivo hacia nosotros en todas nuestras pruebas, siendo tocado por los sentimientos de nuestras dolencias. En Apocalipsis 2:9 le dice a la iglesia “Sé de tu…”tribulación, y pobreza…” Está diciendo, en esencia, “Sé por lo que estás atravesando. Quizás no lo entiendas, pero sé todo al respecto.”
Es esencial que comprendamos esta verdad, porque el Señor sí prueba a su gente. La Escritura dice, “Nos has probado como se prueba la plata (Salmo 66:10) “Tu fe…será probada con fuego” (1 Pedro 1:7). “El Señor prueba a los justos” (Salmo 11:5).
Ciertamente, todos los que siguen a Jesús van a enfrentar aflicciones. El Salmista escribe, “Muchas son las aflicciones de los justos” (Salmo 34:19). Pablo habla de tener “mucha aflicción y angustia en el corazón…con muchas lágrimas” (2 Corintios 2:4). Y Hebreos describe a santos que son “indigentes, afligidos, atormentados” y sobrellevando una gran batalla de aflicciones.” (Hebreos 11:37, 10:32).
El hecho es que la Biblia habla muchísimo sobre el sufrimiento, tribulaciones y problemas en la vida de los creyentes. De acuerdo al Salmista, “Mi alma está llena de problemas y mi vida se acerca hacia la tumba” (Salmo 88:3). Igualmente, David escribe de soportar “grandes y difíciles problemas” (71:20).
No puedo nombrar a un solo seguidor de Jesús quien no ha soportado todas estas cosas que la Escritura menciona: pruebas, tribulaciones, aflicciones, angustia. Sé que puedo decir con David, “He soportado difíciles y grandes problemas y pruebas.” Y sé que muchos otros leyendo este mensaje pueden decir, “Eso resume mi vida en este momento. Estoy confrontando pruebas y aflicciones angustiosas.”
Por esta razón, cada cristiano tiene que saber y aceptar que Dios tiene un propósito en todos nuestros sufrimientos. Ninguna prueba entra en nuestras vidas sin que él lo permita. Y uno de los propósitos de Dios detrás de nuestras pruebas es el producir en nosotros fe inquebrantable. Pedro escribe “Que la prueba de tu fe, siendo mas preciosa que el oro que perece, aunque sea tratado con fuego, pueda ser encontrando en la alabanza y honor y gloria ante el aparecimiento de Jesucristo” (1 Pedro 1:17). Pedro llama a estas experiencias “prueba(s) de fuego” (4:12).
Pablo testifica de ser afligido con pruebas, sin embargo terminando su carrera habiendo ganado la prueba de la fe. Él escribe, “He peleado la buena batalla, he terminado mi carrera, he mantenido la fe” (2 Timoteo 4:7). Claro, Pablo sabia que todavía tenia mucho por hacer. Había grandes pruebas por delante. Pero podía honestamente decir:
”Quizás no he prendido a Cristo como quería y no he sido perfeccionado, pero cuando se trata de fe y confiando en Dios a través de cada prueba sé que he creído y estoy persuadido. Cuando el enemigo viene como una inundación, sé que el Señor levantara bandera contra él. Y he aprendido todo esto en el horno de la aflicción
Comparto este testimonio con Pablo. Por la gracia de Dios, el Espíritu Santo me ha permitido atravesar un número de pruebas en años recientes, la cosa más difícil siendo el fallecimiento de nuestra nieta de doce años, Tiffany. El Señor me dio fuerza y fe a través de esa odisea dolorosa y salí de ello diciendo, “sé que he creído, y sé que tiene un plan. Dios no permitiría este tipo de dolor sobre mi y mi familia sin un propósito detrás de todo ello. O, Señor, te entrego esto por medio de la fe.”
Piensa en tu propia odisea o prueba. ¿Has tenido duda, temor o ira al soportarlo? ¿Has acusado a Dios de poner mucho sobre ti, de colocarte en tu prueba innecesariamente? ¿Estás al borde de darte por vencido, pensando, “He sido fiel en orar, en leer la Biblia, en ir a la iglesia, pero nada funciona?
O puedes todavía mirar hacia al cielo y decir, “Sé que el Señor es bueno. Y voy a confiar en él a través de esto. No viviré en duda, él me sacará para su gloria.” Si esto te describe, entonces tu fe ha soportado el fuego. Pero si no, tengo que preguntarte: ¿cuántas pruebas más y aflicciones soportarás antes de poder decir, “Mi fe ha prevalecido?”
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Una prueba no siempre es el propósito
de Dios detrás de nuestras pruebas.
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La verdad es que no todas las pruebas son pruebas de fe. A menudo, el Señor esta detrás de algo más cuando estamos en el horno de la aflicción. Ciertamente, mientras más cerca caminas con Cristo y más profundas tus pruebas, mucho más está obrando él en ti para lograr algo más que fe.
Pero no malinterpretes; cuando nuestra fe vacila, pruebas de fe vendrán. Nunca estaremos completamente mas allá de ser probados. Pero aquí está otro de los propósitos de Dios en nuestras pruebas: El Padre está preparando la novia para su Hijo y quiere más de nosotros en nuestras pruebas que mayor fe.
Esta novia va a ser probada severamente y su amor por el novio pasará por el fuego. Su confianza en él será refinada a través de fuegos, inundaciones y aflicciones. Sin embargo, estas pruebas no son cuestión de probar su amor y devoción. Al contrario son para refinar un amor que esta totalmente comprometido. Déjeme explicar.
Esta novia – la elegida amada de Jesús – debe ser consumida por el deseo de estar con el novio. Debe ser apartada de todas distracciones. Debe estar obsesionada por un deseo de estar siempre en su presencia corporal. Pablo se refiere a este deseo cuando escribe de su propio deseo “estar ausentes del cuerpo y presentes al Señor.” (2 Corintios 5:8) “porque para mí el vivir es Cristo y el morir, ganancia.” (Filipenses 1:21).
Esta no es una fijación morbosa con la muerte de parte de Pablo. El apóstol claramente vivió una vida llena y útil. Pero, él dijo, “Algo en mi anhela estar con el Señor, donde Él esta.” Anhelo estar con Él cara a cara.” Para hacer tal aseveración, Pablo tenía que estar completamente apartado de este mundo y sus atracciones.
Ahora mismo, Dios está preparando un nuevo mundo – un cielo nuevo y una nueva tierra – para su gente. Y esta nueva creación será compuesta de una Nueva Jerusalén incluyendo un hogar para la novia de Cristo. Isaías vio este nuevo mundo que Dios esta creando, y el panorama del cual lo debe haber sobrecogido. Dios dijo a través del profeta, “Porque he aquí que yo crearé nuevos cielos y nueva tierra. De lo pasado no habrá memoria ni vendrá al pensamiento. Mas os gozaréis y os alegraréis para siempre en las cosas que yo he creado, porque he aquí que yo traigo a Jerusalén alegría y a su pueblo gozo.” (Isaías 65:17-18).
Dios está haciendo una declaración poderosa aquí a la desposada de Cristo. Está diciendo, en efecto, “en medio de tu prueba actual, fija esta verdad en tu mente: el mundo presente no es tu hogar. Todo lo que ves, pasara – la tierra, la luna, el sol, y las estrellas. Estoy creando un nuevo mundo donde no hay fuegos, inundaciones, diablos, pruebas ni aflicciones.
¿Entiendes este mensaje? Tu prueba va a terminar, y tus problemas pasaran. Por lo tanto fija tus ojos en Cristo y fija tus afectos en pasar la eternidad con Él en el nuevo mundo. De acuerdo a Él, el mundo en que luchamos ahora con todo su dolor y tristeza, no será recordado cuando ese día llegue. ¡Ni siquiera entrara en nuestras mentes! (Ver 65:17).
Amados, esto me dice que la prueba que muchos están soportando no es el ser probado – es entrenamiento. Estamos siendo preparados para un mundo donde no habrá más dolor. Y ese mundo va a ser poblado con cuerpos nuevos. Pablo nos dice que el cuerpo que baja a la tumba no es el mismo que saldrá de la tumba. Vamos a tener un cuerpo nuevo, uno con el ADN del Cristo mismo.
Abraham es un ejemplo de uno que tenía un enfoque en el mundo por venir. La Biblia dice de el: “Por la fe habitó como extranjero en la tierra… porque esperaba la ciudad que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios.” (Hebreos 11:9-10).
Abraham pasó una gran prueba de fe cuando en obediencia a Dios, ofreció a su hijo, Isaac en sacrificio. Sin embargo, aún más que su fe probada, Abraham fue apartado de esta tierra – un hecho probado cuando ofreció a su hijo. Él tuvo fe en que había un propósito mayor del que él podía ver. Aquí estaba un hombre verdaderamente en el mundo pero no era parte del mismo, viendo su ciudadanía en otro mundo.
Ahora considera lo que Hebreos dice de Cristo “(Él)… padeció fuera de la puerta.” (13:12). Jesús sufrió como un extranjero siempre en las afueras de la religión formal, en las afueras de la sociedad aceptada. Sin embargo, Cristo también estaba “afuera” en el sentido de no tener lugar aquí en la tierra, tan siquiera para reposar su cabeza. En todo lo que Jesús hizo, siempre miró hacia el cielo.
Como el Salvador y nuestro antepasado Abraham, “Aquí no tenemos ciudad permanente, sino que buscamos la por venir.” (13:14). Vivimos y trabajamos en esta tierra, pero somos extranjeros aquí; nuestra verdadera patria es la Nueva Jerusalén. Por lo tanto, Hebreos urge, “Salgamos, pues, a él, fuera del campamento, llevando su oprobio” (13:13). Hasta que también estemos en las “afueras” del campamento, fuera de la lujuria y el materialismo de este mundo – no estaremos donde nuestro Novio está.
Vivo en un hogar agradable y manejo un carro bueno. Pero continuamente estoy en guardia contra que las cosas materiales tomen riendas de mi corazón. El hecho es que puedes tener una fe poderosa y todavía no anhelar a Cristo. “… y si tuviera toda la fe, de tal manera que trasladara los montes, y no tengo amor, nada soy. (1 Corintios 13:2).
Tristemente, cuando miro alrededor, veo multitudes de cristianos creyentes que tienen fe vencedora, pero no tienen el anhelo de estar con Cristo. En vez, han fijado sus ojos en las cosas de este mundo y en como obtenerlas. Yo encuentro que esas personas no quieren escuchar sobre fijarse en el cielo o ser apartado de este mundo. Para ellos, tal mensaje significa una interrupción de la “buena vida” que ellos disfrutan aquí.
Gracias a Dios, que Él tiene una manera maravillosa de empujarnos fuera de la puerta. Él nos dice, en esencia, “si te voy a entregar a mi Hijo en matrimonio, no puede haber otra atracción en tu vida. Quiero estar seguro que no estás lujuriosamente deseando algo o alguien que no sea Cristo. Tu sueño más excitante, lo que tire más profundo en tu corazón, tiene que ser un deseo de estar con Cristo.
Amados, esto explica muchas de las pruebas profundas de los santos justos que caminan en la fe. Piensa en ello: ¿Cómo sacó Dios a los hijos de Israel de Egipto? Tuvo que ponerlos en el horno del sufrimiento, para llevarlos al punto donde lloraron: “¡Basta de esto! Ya no quiero estar aquí.” Entonces cuando llego la hora en que Dios dijera, “Váyanse,” estaban preparados para desarraigarse y mudarse a la Tierra Prometida.
Dios nos ayude a separarnos del espíritu materialista de estos tiempos y a transferir todo nuestro afecto a la Nueva Jerusalén.
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Isaías profetizo que el mundo que Dios estaba creando
es un lugar donde sus habitantes se regocijan.
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“Mas os gozaréis y os alegraréis para siempre en las cosas que yo he creado, porque he aquí que yo traigo a Jerusalén alegría y a su pueblo gozo.” (Isaías 65:18). La palabra Hebrea para “crear” en este verso significa “traer a la existencia.” ¿Ves lo que Isaías esta diciendo? Dios esta creando no solo un nuevo mundo, sino que también una gente especial. Esta trayendo a la existencia una novia que no solo ha sido apartada de este mundo, pero quien también ha aprendido a salir de las pruebas a través de la alabanza.
El hecho es que nuestros sufrimientos presentes componen una escuela de alabanza. Y todas las maneras que estamos aprendiendo a alabar a Jesús, especialmente en nuestras pruebas, son entrenamiento para ese día glorioso. ¿Qué quiere decir esto para los cristianos que viven con agitación y preocupación constante? ¿Cómo pueden los que viven como si Dios estuviese muerto repentinamente saber como pueden alabar a través de una prueba?
Es muy importante como reaccionamos en nuestra prueba presente. Cuando Israel estuvo en su hora de gran sufrimiento, perdieron la esperanza. Decidieron que no podían aguantar más, así que simplemente se sentaron en el polvo. Aquí estaba el pueblo de Dios, con promesas sólidas como roca, sin embargo se sentaron allí con una cadena alrededor de sus cuellos.
Igualmente hoy, algunos cristianos se dan por vencidos hasta ese punto. Ellos no abandonan su fe, pero dejan de perseguir a Jesús con todo su corazón, pensando, “No puedo vivir bajo esta clase de intensidad. Parece que mientras más me acerco a Cristo, más sufro.” Se preguntan como Pablo podía decir: “Yo me regocijo en mis sufrimientos.” (Colosenses 1:23-24).
Aquí es exactamente como Pablo podía hacer tal aseveración: el había sido llevado al cielo y vio la gloria que nos aguarda. Debido a lo que vio, Pablo pudo abrazar sus pruebas y aflicciones en esta vida, aprendiendo a alabar a Dios a través de cada odisea. Estaba determinado a aprender tener un corazón contento sin importar su situación, y empezó a practicar alabanza en preparación para el mundo por venir.
“… si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados. Tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse,” (Ro. 8:17:18). A la luz de la gloria que le espera, ¿cuál es su prueba en comparación?
Igualmente, él quiere que tornemos los ojos del sufrimiento presente y los fijemos en lo que vendrá, y eso cambiará todo. Un minuto en nuestra nueva habitación, dice Pablo, no recordaremos lo que vino antes. Su punto es comenzar a alabar ahora, regocijándonos por el gozo que nos espera. “Así que, ofrezcamos siempre a Dios, por medio de él, [Jesús] sacrificio de alabanza, es decir, fruto de labios que confiesan su nombre. (Hebreos 13:15).
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Dios ha escogido a aquellos “refinados…no con plata;
te he escogido en horno de aflicción.” (Isaías 48:10).
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La gente a quien Isaías ofreció su visión de un nuevo mundo acababa de soportar la furia de un enemigo rabioso. Ahora estaban tambaleándose de su tribulación, atados por el temor y el cansancio. Pensaban que Dios los había abandonado y tenían miedo de lo que el futuro les deparaba. Así que ¿qué palabra les envió Dios? Es la misma palabra que le da hoy a su pueblo.
“¡Despiértense! No están deshechos como piensan. El Señor, su fortaleza, esta todavía con ustedes. Así que levántense del polvo del desaliento, y siéntense en el lugar celestial que les he prometido. No han perdido su justicia o rectitud, así que vístanse con sus togas. Sacúdanse, háblense a si mismos, dense un sermón. Y díganle a la carne y al diablo, “Soy más que un vencedor a través de quien me salvó.” (Isaías 52:1-3 parafraseado)
Considera el ejemplo poderoso de los tres jóvenes hebreos a quienes el Rey Nabucodonosor arrojó en el horno de fuego. Estos hombres no estaban siendo probados por su fe; el hecho es, que su fe los puso allí. El Señor claramente estaba detrás de otra cosa. Piensa en ello: los babilonios paganos no estaban influenciados por sus oraciones o sus predicas. No estaban impresionados por su sabiduría y conocimiento ni por sus vidas santas. No, el impacto sobre Babilonia vino cuando la gente miro dentro del horno y vieron a tres hombres regocijando, alabando a Dios en su hora más difícil.
Jesús apareció en ese horno, y creo que sus primeras palabras a los jóvenes hebreos fueron “Hermanos, levántense ahora, pues sus ataduras son aflojadas. Dejen que este gobierno pagano y su gente atea vean su regocijo y alabanza a Dios en su hora de aflicción.
Los hombres hicieron eso mismo y la Escritura dice que Nabucodonosor estaba asombrado ante esa vista. Se levanto apresuradamente, clamando, “¿Qué está pasando aquí? ¡Arrojamos tres hombres en este horno, pero ahora hay cuatro y todas las ataduras no están! Miren, están cantando y alabando a ese cuarto hombre.”
Ese es el impacto que nuestras alabanzas traen durante nuestras pruebas. Así que ¿cómo has estado reaccionado en tu hora de aflicción? ¿Estás tomando de la copa temblorosa, sintiéndote débil, sin poder para resistir al enemigo? Es hora de sacudir las vendas pesadas y levantar manos santas en alabanza a tu Redentor. Estás libre, no importa tu prueba, así que alégrate y regocíjate, sabiendo que el cuarto hombre esta en el horno contigo. Cristo se revelará en tu prueba, y el fuego quemará todas esas cuerdas que te atan.
¡Seguramente no estas siendo probado sino entrenado!
Cambio de Hábito
Una mala costumbre es usualmente conectada con creencias y actitudes erróneas. No debemos querer cambiar nuestras costumbres solamente porque son vergonzosas, caras, insalubres, o porque nos hacen sentir culpables – sino debemos desear el más grande propósito de Dios para que estemos satisfechos. Hasta que tratemos con las creencias erróneas que debilitan nuestra resistencia a la mala costumbre, solamente tendremos éxito limitado en superarlo.
El cristiano debe ver que las malas costumbres son últimamente problemas espirituales. No debemos dudar a llamarles pecados. Y debemos hacer que los medios de la santificación descrita en las Escrituras (especialmente en la Palabra de Dios y la oración) sean esenciales para superar malas costumbres.
Somos responsables por nuestro propio pecado – incluyendo aquellos pecados que tan fácilmente nos acosan. El hecho que hacemos algo malo habitualmente no nos excusa de nuestra responsabilidad. Al contrario, podría empeorar el pecado. Entonces debemos tomar responsabilidad personal por nuestros propios hábitos y no evitar de llamarlos pecado.
Hábitos pecaminosos no son problemas insuperables para el cristiano. Después de todo, el Espíritu Santo mora en nosotros y está obrando a conformarnos más a la imagen de Cristo. ¿Y si Él es con nosotros, quién contra nosotros? (Romanos 8:31) Además, Gálatas 5:16 dice que si andamos “en el Espíritu,… no satisfagáis el deseo de la carne”. Y 1 Corintios 10:13 es una promesa que Dios no nos permitirá ser tentados más de nuestra habilidad. Si usamos los recursos que Dios nos ha provisto por medio de Su Espíritu y Su Palabra, podremos atacar cualquier hábito sabiendo que podemos ser victoriosos.
Permítame darle algunas sugerencias prácticas para superar las malas costumbres, los malos hábitos. Espero que le ayuden.
Primeramente, acuérdese que el pecado comienza en la mente. Santiago 1:14-15 compara a una persona cayendo en pecado a un pez o animal que es capturado con cebo. Ve el cebo, lo desea, y es atrapado en el proceso de arrebatarlo. Asimismo, son los pecados que nos atrapan en la mente.
La persona que roba primero piensa en lo que él quiere. Después piensa en un plan para poder tenerlo. Luego que haya conspirado en su mente, se lo lleva. Hubiera podido parar el pecado en su mente antes que se convirtiera en una acción completa. Es por eso que la Escritura nos manda que renovemos nuestra mentes (Romanos 12:2), a pensar en cosas buenas (Filipenses 4:8), y a meditar en la Palabra (Salmo 1:2).
Derrotar un hábito también requiere un cambio de vida. No debemos hacer provisión para nuestra carne (Romanos 13:14). La persona que quiere dejar de fumar debe tirar todos sus cigarrillos y no comprarlos; la persona luchando con pecado sexual debe deshacerse de todo material sugestivo que posee. Evite la compañía de aquellos que tienen el mismo problema (1 Corintios 15:33), y evite los lugares y circunstancias que le tentarían.
Por último, no trate de batallar con el hábito solo. Desarrolle relaciones con cristianos más maduros quienes le animen y le apoyen (Gálatas 6:2). Pase tiempo en oración con ellos. Pídales que le estén preguntando cómo está regularmente, y sea honesto cuando falle (Santiago 5:16).
El cambio bíblico no es solamente dar vuelta del camino pecaminoso; es mirar hacia la justicia. La persona que miente debe hablar la verdad (Efesios 4:25). El que roba debe dejar de robar, debe trabajar y dar a otros (versículo 28); y el que habla palabras que no edifican, debe decir palabras que animan a otros (v. 29). No solo deje de pecar – empiece a hacer lo que es correcto. Las buenas costumbres que construirá reemplazarán las costumbres pecaminosas.
¿Qué significa “permanecer” en Cristo?
Jesús dio el significado de la frase “permanecer en Cristo” cuando se comparó a una vid y a los creyentes como sus sarmientos: “Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí” (Juan 15:4). Ese retrato nos ilustra la unión vital que existe entre cristianos y Jesucristo.
La palabra “permaneced” básicamente quiere decir “quedarse”. Cada cristiano está inseparablemente enlazado a Cristo en todas las áreas de su vida. Nosotros dependemos de Él por la gracia y el poder para obedecer. Nos fijamos obedientemente en Su Palabra para instruirnos en cómo vivir. Le ofrecemos nuestra profunda adoración y alabanza, y nos sometemos a Su autoridad sobre nuestras vidas. Los cristianos conocen a Jesucristo como la fuente y sustentador de sus vidas.
Permanecer en Cristo es evidencia de una salvación genuina. El apóstol Juan se refirió a esto cuando hablaba de profesantes quienes “Salieron de nosotros, pero no eran de nosotros; porque si hubiesen sido de nosotros, habrían permanecido con nosotros; pero salieron para que se manifestase que no todos son de nosotros” (1 Juan 2:19). Personas con fe genuina se quedarán—no se retirarán; no negarán a Cristo, ni abandonarán Su verdad. Jesús reiteró la importancia de permanecer como símbolo de fe verdadera cuando dijo, “Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos” (Juan 8:31).
Mundos detrás de mundos
Por: Ezequiel Dellutri
Si hay una puerta, hay una pregunta: ¿qué hay del otro lado? Y por supuesto, también están nuestras ganas de darnos una vuelta para ver qué se esconde al cruzar el umbral.
Que construir un mundo no es fácil, eso lo saben bastante bien los creadores de fantasías. Desde la Tierra Media de J. R. R. Tolkien hasta la más tecnológica saga de la Guerra de la Galaxias, los inventores de universos han enfrentado un gran problema: ¿Cómo vincular sus mundos imaginarios con la realidad? Algunos han optado por darles autonomía, pero otros intentaron establecer una puerta de comunicación.
Lewis Carroll eligió una forma radical: la protagonista de Alicia en al País de las Maravillas ingresa a un reino absurdo persiguiendo un conejo blanco que nada tendría de sorprendente de no ser porque está mirando un reloj que ha sacado del bolsillo de su chaleco. En A Través del espejo, el segundo libro de la serie, el portal es mucho más enigmático: un espejo que refleja otra realidad, ¿se animará Alicia a atravesarlo?
Jonathan Swift optó por la tragedia: Lemuel Gulliver visita distintos países imaginarios de manera involuntaria al sufrir naufragios y extravíos en altamar. Así, conoce un reino poblado por seres diminutos, otro por gigantes, una isla voladora repleta de sabios locos y por último, el país de los houyhnhnms, caballos parlantes de extrema inteligencia.
Quizás el más prolífico creador de puertas a la fantasía sea C. S. Lewis, quien en sus Crónicas de Narnia explora medios tan disímiles como creativos para acceder a su país de animales parlantes y seres míticos: ponerse un anillo mágico, tirarse a un pozo de agua, mirar fijamente un cuadro, esperar un tren en una estación típicamente inglesa y claro, cometer la imprudencia de encerrarse en un ropero mágico.
Tal vez el más creativo de todos haya sido el escritor alemán Michael Ende, quien optó por convertir un libro en la vía de acceso a Fantasía, un mundo en pleno apocalipsis. Así es como el acomplejado y solitario Bastián cree ser un simple lector, cuando en realidad terminará convirtiéndose en el protagonista de La historia interminable.
Siete libros le permitieron a J. K. Rowling cartografiar un mundo maravilloso que convive secretamente con nuestra realidad en la saga protagonizada por el mago adolescente Harry Potter. Si no vimos nunca una bruja, es porque se esconden muy bien: el Ministerio de la Magia aplica severas multas para quienes hagan mal uso de sus poderes y muestren a los muggles –personas como usted y yo– que existen los verdaderos magos.
Originales y creativos, los grandes maestros de la fantasía supieron sortear con singular pericia el camino que conduce desde nuestra realidad hasta sus universos de ficción. Sin embargo, ninguno imaginó que el portal hacia un mundo distinto podía ser una persona. Jesús se definió a sí mismo como una puerta, un umbral que permite el acceso a otra realidad, pero también una protección contra los peligros de la vida. Uno se pregunta si los arquitectos de lo maravilloso no estaban intentando imitar en sus historias ese acto redentor que selló Dios de una vez y para siempre con el sacrificio de su Hijo para mostrarnos que hay un mundo de plenitud escondido detrás de cada ser humano.
Nota: Artículo publicado originalmente por El Remanente – Argentina
Ezequiel Dellutri – Es profesor de Literatura y autor de los libros “Guía Narniana, para viajeros involuntarios”, “Guía Hi-tech para viajeros de las nuevas tecnologías” y “Sobre la convergencia”. Es uno de los integrantes del equipo de Tierra Firme.
Se que los Hnos. de la Zona 7 son muy sabiondos,por eso les hago la siguiente pregunta:
¿Quién (es) edificó (aron) la primera ciudad y como se llamaba (n)?
No me desilusionen, y escriban sus respuestas.
Que Dios los bendiga grandemente por el ministerio encomendado por Dios
Dios los bendiga por siempre, gracias x dejarme ser parte de esta linda familia cristiana, los amamos mucho